El legislador canario del Partido Nacional, Juan Pablo Delgado, volvió a poner el foco en la problemática del Picudo Rojo, un insecto invasor cuya expansión genera creciente preocupación a nivel ambiental y productivo en Uruguay.
Delgado explicó que, tras la difusión de un video que se viralizó en redes sociales y medios de comunicación, resolvió presentar por tercera vez un pedido de informes, solicitando una respuesta directa de Presidencia de la República y del Gobierno Nacional. El objetivo, señaló, es que se unifiquen criterios en materia de combate y prevención, y que se recurra al asesoramiento técnico de la Facultad de Ciencias, la Facultad de Veterinaria y el Instituto Clemente Estable, para determinar si la situación puede adquirir una dimensión masiva.
Según relató, luego de hacer público el pedido de informes comenzaron a llegarle fotos y videos que muestran ataques del Picudo Rojo no solo a palmeras, sino también a cítricos como limoneros y naranjos, e incluso a hortalizas como el tomate. Para Delgado, esto confirma que el insecto, al quedarse sin su alimento predilecto —la palmera canaria—, se adapta y avanza sobre otras especies, lo que agrava el riesgo para el área productiva.
El legislador recordó que el primer pedido de informes fue presentado en julio de 2025, cuando ya se advertía el avance del insecto y se solicitaba declarar la emergencia ambiental. Sin embargo, afirmó que nunca hubo respuesta, ni a ese planteo ni a su reiteración posterior, aun cuando el problema se agravó y comenzó a amenazar zonas sensibles como las palmares de Rocha, consideradas patrimonio nacional y de valor universal por la UNESCO.
Delgado fue enfático al señalar que el combate contra el Picudo Rojo no puede darse de forma fragmentada. “Este insecto no reconoce límites municipales ni departamentales”, subrayó, y advirtió que hoy cada intendencia y municipio actúa por su cuenta, con resultados desiguales. Esta falta de coordinación, dijo, ya se refleja en el cambio drástico del paisaje urbano y rural, con rutas y ciudades que han perdido gran parte de sus palmeras.
Asimismo, sostuvo que el problema fue subestimado desde un inicio, pese a que la Intendencia de Canelones detectó y denunció la presencia del insecto en marzo de 2022. “Hoy estamos prácticamente en una guerra biológica”, afirmó, y alertó sobre el riesgo de que en el futuro ingresen al país nuevas plagas con impactos aún mayores sobre la fauna y la biodiversidad.
El legislador insistió en que todavía es posible actuar, pero reclamó medidas urgentes, entre ellas la declaración inmediata de la emergencia ambiental, lo que permitiría habilitar recursos, fondos y una coordinación nacional efectiva. También cuestionó la proliferación de empresas privadas que ofrecen tratamientos sin una regulación clara ni un protocolo único, lo que deriva en un “ensayo y error” costoso y poco eficiente.
Finalmente, Delgado remarcó que sin una estrategia nacional liderada por el Ministerio de Ambiente y el Poder Ejecutivo, los esfuerzos aislados seguirán siendo insuficientes. “Se están gastando recursos que no siempre se aprovechan de la mejor manera”, concluyó, reiterando la necesidad de una respuesta clara y coordinada frente a una amenaza que ya trasciende lo ambiental y compromete la producción y el patrimonio natural del país.
